Virginia Woolf terminó de perderse cuando decidió hacerse el corte de pelo. La biografía de Herbert Marder es una revelación, Un habitación ajena, de Alicia Giménez, es sorprendente, ¿cómo es posible que Mery Boxall también haya escrito un diario, cómo es posible que la "pandilla" llegue a ser en ocasiones más lúcida que los artistas para los que trabajaban? Ahora me urje con desesperación ver muchas fotos de Virginia Woolf, tanto como leer la biografía de Quentin Bell.

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